En un reportaje con la agencia Télam, el presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera estimó que la exportación de harina se ubicará dentro de un rango de entre 500.000 y 800.000 toneladas.

El presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cifarelli, afirmó que el sector está en condiciones de triplicar la producción y recalcó la necesidad de que el país defina "un plan estratégico de cara a la exportación" con el objetivo de poder salir a buscar nuevos mercados.

Télam:- ¿Cuáles son las expectativas de la molinería para este año?

Diego Cifarelli:- La expectativa es crecer, pero no crecer para agrandar lo que hoy somos, sino para poder satisfacer las necesidades de las máquinas que hoy tenemos paradas. La molinería argentina puede abastecer tres argentinas y hoy está abasteciendo solo a una, con un poquito de exportación. Nuestra necesidad es poder tener libre vuelo en las exportaciones porque tenemos el trigo a partir de lo que hoy nos está entregando el productor y lo que nos va a entregar, porque tenemos los mercados y porque tenemos los fierros. Entonces, es una decisión estratégica del país hacer visible a un sector de la agroindustria tan importante como el molinero.

T:-¿Cuál es la capacidad instalada que no se está utilizando?

DC:- Creo que hemos tenido un crecimiento de capacidad productiva desmedido en función de la capacidad de absorción que tiene nuestros país, porque por momentos nuestro país se proyecta al mundo con una velocidad que uno como empresario cree que la inversión en equipamiento de producción es lo más atinado para generar más puestos de trabajo y después uno se da cuenta que difícilmente estemos más de cuatro años o de ocho con un mismo plan estratégico de país.

Evidentemente, seguimos fallando en lo mismo. No tenemos un plan en el cual estemos todos incluidos de cara al futuro en el aspecto productivo y de exportación. Cuando podamos definir un plan estratégico de cara a la exportación podremos definir el volumen que necesita de producción cada sector industrial. Por los altibajos que vamos teniendo se hace difícil y muchos sectores productivos se dotan de una capacidad tecnológica que después darle de comer se hace bastante difícil y se sufre las consecuencias.

T:- ¿Qué estimación de producción y exportación tienen para este año?

DC:- Creemos que aún con pandemia y habiendo experimentado una gran caída de ventas a panaderías, vamos a terminar en números muy similares a los del año pasado con 6,3 millones de toneladas de trigo procesadas, incluido exportación. Si desagregamos estaríamos en 5,5 millones de toneladas para el mercado interno y entre 500.000 y 800.000 toneladas para exportación.

T:- En las exportaciones en el primer cuatrimestre del complejo triguero la participación de la harina fue del 3%, mientras que el 97% restante de granos sin procesar ¿Qué se necesita para un aumento en la participación?

DC:- Evidentemente, es un país que todavía primariza sus exportaciones, más allá de que cuando uno habla de primarización a uno inmediatamente lo rotulan como alguien que no quiere que se exporten granos. Lo que quiero es que se exporte granos y valor agregado. No es una frase hecha, sino que lo que realmente queremos es agregarle valor a la materia prima, más allá de la que ya tiene. No vamos a discutir lo que significa exportar harina, pan congelado o fideos. Yo creo que se necesita descubrir nuevos mercados y no ponerle mochilas a los eslabones de la cadena. La gestión del gobierno de turno deberá entender que estratégicamente para salir adelante se debe exportar. De ningún otro lado provendrán los ingresos y las divisas para fortalecer el mercado interno. Teniendo el caudal de capacidad de producción que existe en materia de alimentos y tecnología en el país, a partir de las exportaciones vamos a dar vuelta la matriz estratégica nuestra. La harina no puede ser una excepción.

T:- ¿Y qué es lo que pasa?

DC:- Hay una excesiva cantidad de costos que gravan la mercadería para exportar como si fuera un castigo. Por momentos, en nuestro país parece que si uno exporta debe ser castigado. No puede ser así.

Nosotros necesitamos mercados, consumidores, mundo. No podemos darle de comer a toda la industria nacional con 44 millones de argentinos, no estoy hablando solo de los alimentos, estoy hablando de toda la industria, por eso tenemos alentar las exportaciones.

T:- ¿La molinería cuenta con desventajas respecto a los exportadores a la hora de conseguir trigo? ¿Por qué el sector tiene poca participación en el mercado de coberturas?

DC:- Conseguir trigo se puede llegar a dificultar porque la molinería no tiene la capacidad financiera y económica que tienen los exportadores multinacionales a la hora de poder hacerse de granos.

Nosotros compramos y vendemos diariamente, nuestra capacidad de financiamiento es muy acotada. Nos financiamos con los bancos que están en Argentina y tomamos créditos a las tasas que son conocidas, vendemos cheques para pagar lo que tenemos que pagar a las tasas conocidas y a partir de eso nos financiamos.

Los productores ya están vendiendo el trigo de diciembre que todavía no sembró. Se vendieron 1,6 millones de toneladas de trigo por cosechar y la molinería compró 20.000 toneladas. ¿Por qué? Porque no tiene opciones. ¿Y por qué no utiliza los mercados de cobertura? Porque las coberturas son en dólares y nosotros vendemos harina en Argentina en pesos y con el precio congelado desde el 6 de marzo.

Fuente: Telam
 

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