Desde 2001, cada primer día de junio se reconoce a través del Día de la Leche el valor nutricional de los lácteos y su impacto en la alimentación a nivel global

Gustan del buen teatro, porque está demostrado que aprecian las obras de Shakespeare y producen más. Adoran la música clásica y también lo agradecen con más litros. Es en las vacas que se inicia una cadena productiva, extendida alrededor del mundo con algunos sitios más salientes, que hoy se celebra el Día Mundial de la Leche.

Día Mundial de la Leche

Este primer día de junio fue establecido hace 20 años por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, reconociendo la importancia de la leche como alimento a nivel mundial. 

Son más de seis mil millones de personas en el mundo las que cada día consumen leche en sus diferentes presentaciones, con productos lácteos variados, para todas las preparaciones y gustos, colaborando con el sostenimiento de una dieta saludable, una necesidad muy remarcada en este año y medio que transitamos como planeta a través de una pandemia sorpresiva y desconocida.

La leche es una fuente completa de nutrientes esenciales que se encuentran en una combinación única y simple de consumir, siendo tres porciones diarias las recomendadas para los adultos.

Para los niños se recomiendan hasta tres tazas diarias de leche, sobre todo en el desayuno. Del mismo modo, son muchos los estudios que corroboran lo fundamental de consumir lácteos después de los entrenamientos. La leche o sus derivados aportan energía con sus vitaminas del complejo B, el suero y la caseína, favorecen la recuperación y el crecimiento de los músculos, así como el potasio previene los calambres.

Con versiones descremadas, bajas en lactosa, los lácteos han sabido adaptarse a los cambios y adaptaciones en los gustos de los consumidores actuales, acoplándose a las necesidades de los diferentes tipos de dieta y sin lugar a dudas su desembarco en mercados como el de China en los últimos años, promovieron una revolución alimentaria que no se frena con ninguna promoción negativa.

La leche también es una importante fuente de energía, ya que una porción de 200 mililitros aporta unas 130 kcal, 6,2 gramos de proteínas y 7,6 gramos de grasas, en las versiones enteras.

Su principal componente es el agua, entre 68 y un 91 por ciento. La leche aporta proteínas de alto valor biológico e hidratos de carbono, fundamentalmente en forma de lactosa, además de grasas y minerales como calcio, magnesio, fósforo y zinc, así como vitamina D, A y del complejo B, especialmente la vitamina B12 y la riboflavina.

Este 1° de junio habrá diferentes celebraciones alrededor del mundo por el Día de la Leche, con gran énfasis en el aporte de la leche a la nutrición infantil, a partir de los seis meses de edad, cuando la lactancia materna comienza a dar lugar a la incorporación de otros alimentos. En Asia, Africa, Europa, Oceanía, pero inclusive a lo largo de toda América las campañas de donación de lácteos siempre forman parte de la educación nutricional fundamental, más allá de las costumbres culinarias.

Según datos aportados por el sitio WorldMilkDay.Org, organismo al que adhiere la FunPEL, explica que en el mundo son mil millones de personas la fuerza laboral que depende del sector lechero. Hay 600 millones de personas que viven en tambos, con los restante 400 millones que prestan servicios a la cadena. Además son 240 millones de puestos de trabajo directo e indirecto que se generan desde el sector, que cuenta más de 133 millones de tambos, de los cuales 37 millones están liderados por mujeres.

Día de la Leche: balance argentino

Argentina es un país absolutamente productor de alimentos. La carne, la leche y el trigo forman parte de la base productiva y de consumo nacional, a pesar de los vaivenes políticos, se debe fortalecer la idea y la intención que todos tengan acceso a los alimentos, de forma digna y completa cada día, para equiparar el estirpe nacional, con la posibilidad de respuesta para sus habitantes.

El nuestro es un país de gran tradición lechera, de una gran actividad tambera y también industrial reconocida a nivel global, pero también de gran importancia en un balance de consumo. Son 184,5 litros por habitante por año, 1,2 por ciento más que en 2019 los que en 2020 terminaron promediándose.

Retomando datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina, en 2020 la producción argentina creció 7,4 por ciento interanual, hasta los 12.061 millones de litros, con una oferta adicional de 770 millones de litros, con una reducción de 38 millones de litros equivalentes de productos importados.

 

 

El mayor consumo se dio fundamentalmente en los productos básicos (leches no refrigeradas, leches en polvo, quesos de pasta blanda, manteca, dulce de leche y yogures bebibles), donde las ayudas sociales jugaron un papel preponderante y ese mayor consumo de productos commodities fue en detrimento de productos de mayor valor agregado (yogures en pote, postres, leches saborizadas y quesos de pasta dura, semidura y untables), ya que el deterioro de los segmentos medios de la pirámide de ingreso, retrajo el consumo de productos considerados de mayor valor unitario, informó OCLA.

Las exportaciones crecieron un 31,7%, absorbiendo algo más del 80% de la oferta total de 835 millones de litros. Las exportaciones alcanzaron los 2.810 millones de litros de leche equivalente, 25,3% de la producción total, que lo ubica dentro de los tres registros más altos de los últimos 30 años.

Denominaciones de la leche

En los países desarrollados una lucha justa comenzó a librarse hace años, ante el embate de los productos que combatiendo a los lácteos intentan situarse como reemplazos y utilizan las denominaciones de lo mismo que quieren sustituir.

Llevan varios años las restricciones en Estados Unidos, donde la US Food and Drug Administration (FDA – el equivalente a la ANMAT argentina) determinó que las denominaciones como leche o de productos lácteos se restringen a los que están elaborados con leche proveniente de animales mamíferos. En el mismo sentido, la Corte de Justicia Europea sentenció hace años la restricción de los terminos lácteos para los productos derivados de la soja, aplicando también a las bebidas de almendra.

En nuestro país, el Código Alimentario Argentino define por alimentos lácteos a los que provienen de 'leche obtenida de vacunos o de otros mamíferos, sus derivados o subproductos, simples o elaborados, destinados a la alimentación humana'.

En el artículo 554 se detalla que 'con la denominación de Leche sin calificativo alguno, se entiende el producto obtenido por el ordeño total e ininterrumpido, en condiciones de higiene, de la vaca lechera en buen estado de salud y alimentación, proveniente de tambos inscriptos y habilitados por la Autoridad Sanitaria Bromatológica Jurisdiccional y sin aditivos de ninguna especie'.

El incumplimiento de las denominaciones puede denunciarse. Hay páginas de comercio electrónico que ofrecen productos engañosos y que reciben esa 'denuncia interna', pero también existen estrategias más abarcativas como las defensas del consumidor locales, las provinciales, pero también a nivel nacional, e incluso si los problemas están en los rótulos o etiquetas del producto, otra en defensa del consumidor local, otra nación y otra cuando el problema está en el rótulo y se hace en el INAL 0800-222-6110.

Fuente: Agrofy

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